Rev. Jhony Montano
Hechos 13:22b. “[…] He hallado a David, hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero”.
Iniciamos un nuevo año, y con él se activa nuestra agenda, poniéndose de manifiesto y recordándonos los compromisos, actividades, responsabilidades y metas que deseamos alcanzar. En este contexto, como moderador de la Asamblea General y como pastor en ejercicio, también reflexiono sobre los desafíos y las demandas que implicará esta hermosa tarea que el Señor me ha confiado.
Meditando en ello, deseo enfocar este artículo como un llamado, hecho con amor, humildad y respeto, a nuestra responsabilidad respecto al compromiso pastoral como ministros del Señor Jesucristo, frente a nuestras congregaciones locales, presbiterios, comités a los que pertenecemos y, por supuesto, a nuestra denominación.
El contexto actual de nuestra amada Iglesia Presbiteriana Cumberland demanda de sus pastores y ministros un alto nivel de compromiso pastoral, siendo conscientes de que dicho compromiso se convierte en un pilar indispensable para la salud espiritual, doctrinal y misional de nuestra denominación. Es importante recordar que, dentro de nuestra identidad presbiteriana Cumberland, la vida de la iglesia no se concibe de manera aislada ni individual, sino en un marco de comunión, responsabilidad mutua y sujeción al gobierno espiritual que Dios ha establecido para el bien de Su iglesia.
En ese sentido, nuestra asistencia y participación activa como pastores presbiterianos Cumberland en las diferentes instancias denominacionales tales como presbiterios, reuniones de comités o comisiones, asambleas y sínodos, entre otros no es un asunto meramente administrativo, sino una expresión concreta de fidelidad, compromiso ministerial y amor por nuestra iglesia.
La Escritura nos enseña que Dios obra a través de Su pueblo reunido y que el liderazgo espiritual florece cuando caminamos en comunión y unidad. Las palabras del proverbista deben resonar en nuestro corazón y llevarnos a la reflexión. Proverbios 11:14 afirma: “Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; más en la multitud de consejeros hay seguridad”. De igual manera, Proverbios 15:22 declara: “Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; más en la multitud de consejeros se afirman”.
A la luz de estos pasajes, resulta evidente que nuestro involucramiento y compromiso pastoral en la participación activa de las reuniones denominacionales tiene una importancia trascendental. El Señor nos exhorta a comprender que las decisiones son más sólidas y seguras cuando se toman considerando múltiples perspectivas, bajo la guía del Espíritu Santo y con la sabiduría que proviene de lo alto. Nadie lo sabe todo; el consejo de muchos previene errores, aporta claridad y ofrece una visión más equilibrada, especialmente en aquellas decisiones que definen el rumbo de nuestras iglesias y de nuestra denominación.
Querido pastor y ministro del Señor Jesucristo, usted y yo sabemos que el modelo presbiteriano reconoce que Cristo gobierna Su iglesia por medio de ancianos llamados y organizados en cuerpos representativos. Por ello, las reuniones denominacionales son espacios donde este gobierno se ejerce de manera colegiada, buscando la dirección del Espíritu Santo en cada asunto que se debe tratar.
Por lo anterior, le exhorto en el amor del Señor Jesucristo, quien es la cabeza de la iglesia, y como moderador de la Asamblea General, a que en este año 2026 participemos activamente en los diferentes encuentros y espacios que la organización de nuestra denominación nos exige. Que ello sea una muestra clara de nuestro compromiso pastoral, de nuestra fidelidad a Dios en el llamado recibido y de nuestra obediencia al orden establecido dentro de nuestra denominación.
Hechos 15:6 nos ofrece un texto oportuno para cerrar esta reflexión y, al mismo tiempo, para recordarnos nuestro llamado a la participación activa como ministros del Señor en Su iglesia: “Y se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer de este asunto”. La importancia del compromiso pastoral radica en que, a través de pastores fieles, Dios edifica, cuida y guía a Su iglesia.
Un feliz y bendecido año 2026 es mi oración por todas las iglesias.



